sábado 4 de marzo de 2006

El Harén del Palacio Topkapı y su realidad histórica en contraposición al Orientalismo


Muchas de las concubinas y odaliscas del harén imperial otomano tenían la reputación de ser las más hermosas mujeres del Imperio Otomano. Muchachas jóvenes de belleza extraordinaria eran enviadas a la corte del sultán. En su mayoría las mujeres del harén eran circasianas, georgianas, y abjazas... Todas las jóvenes que ingresaron en el harén desde su instauración hasta entrado el S.XX (hasta 1909 concretamente) se las llamaba odaliscas (del turco odalık, «mujeres de camara»), es decir criadas del harén, las cuales—contrario a la creencia—no mantenían relación sexual alguna con el sultan ya que no eran más que sirvientas. El termino odalisca estuvo pues, mitificado por el Orientalismo y los pintores europeos que las reflejaban en sus obras, hasta tal punto que aún hoy en día la Real Academia de la Lengua Española tiene esta entrada—muy sui generis y algo anticuada— para odalisca: odalisca.(Del fr. odalisque, y este del turco odalik, concubina). 1. f. Esclava dedicada al servicio del harén del gran turco. 2. f. Concubina turca. . .Las odaliscas, por lo general, no eran presentadas ante el Sultán, pero a aquellas que eran de extraordinaria belleza y talento se las consideraba como concubinas en potencia, y se las adiestró en consecuencia. Aprendieron a bailar, recitar poesía, tocar instrumentos musicales, y demás conocimientos dirigidos a deleitar al Sultán. Sólo las odaliscas más dotadas fueron presentadas al Sultán como su personal gedikli (criadas en espera), en número reducido. Generalmente, las odaliscas serían adjudicadas como criadas a la oda (o Habitación/cámara de palacio) de una mujer de categoría superior que habitaba en dichas dependencias. Era posible para estas odaliscas escalar posiciones en la jerarquía de harén y disfrutar de la seguridad por su poder y posición como ya hice referencia en un artículo anterior.

De todo esto y teniendo como guía a uno de los más eminentes historiadores turcos del Imperio Otomano, Ahmed Akgündüz, y diversa bibliografía de referencia en turco, inglés y castellano (escasa por cierto en castellano, aunque citaría por ejemplo «El Imperio Otomano 1300-1650», de Colin Imber, Ediciones B para los que lo lean desde algún país hispanohablante) podemos deducir que era totalmente falso el hecho de que el sultán otomano poseyera un lugar de placer con cientos de mujeres a su disposición o que los cuadros de Ingres, Matisse y Delacroix o el mismísimo Jean-Léon Gérôme (que tanto alabo y autor de la preciosa pintura que encabeza este artículo y cuyo titulo es «Dama velada circasiana»), que representan a odaliscas y concubinas semidesnudas en el harém, se acercaran a la realidad…ni tan siquiera las películas de Hollywood, las operas como Aida de Verdi, o la Sherezade de los ballets rusos de Serge de Diághilev reflejan a ciencia cierta lo que realmente fue el harén…

Así pues contrario de la creencia común, el harén del Palacio Topkapı no era necesariamente una parte por si misma de las dependencias de la corte otomana en la Punta del Serrallo y sus habitantes no necesariamente constaban únicamente de mujeres con quien el soberano o sultán en este caso podría tener o no relaciones sexuales. El harén otomano era la zona del palacio prohibida a otros hombres( no así a los eunucos), en la que habitaban varios cientos de mujeres incluyendo criadas, la madre del sultán, hijas y otros parientes femeninos, sus esposas (en un numero reducidísimo que se aleja del que el mito siempre ha establecido, entre cuatro o cinco la mayoría de los casos según Akgündüz ) así como eunucos y esclavas que servían a las mujeres ya mencionadas, pero que no todos sus miembros tenían intimas relaciones con el sultán otomano por lo que el número de concubinas u odaliscas y sus funciones se ha exagerado en exceso debido a que la institución del harén ejerció una cierta fascinación en la imaginación europea, sobre todo durante la época de mayor influencia del Orientalismo y Romanticismo. Comprobemos la mentalidad europea en sus primeros contactos con la corte otomana:

...La primera contradicción es la del inglés Thomas Dallan, encargado de montar un órgano que la reina Isabel I había regalado al sultán de Constantinopla en 1.555. Un día logro burlar la vigilancia y vio a un grupo de concubinas, vestidas con bombachos y caftanes cortos, jugando a la pelota y creyó que se trataba de muchachos hasta que se dio cuenta de sus largas cabelleras. También se escandalizó Lady Mary Wortley, entre 1716 y 1717. Y pudo comprobar la discreción de la alta sociedad turca y la torpeza extrema con que la juzgaron y describieron los occidentales. En las numerosas cartas que envió a sus amistades expresó una opinión positiva: las mujeres del serrallo formaban un verdadero grupo de presión, político o domestico. Cada esposa poesía su propio apartamento. Se trataba según ella de un estado en pequeño que disponía de consejo de eunucos, secretarias, intendentes y criados. Las mujeres que conoció poseían bienes propios y recibían una compensación económica en caso de divorcio.

...De hecho algunas de las primeras feministas egipcias nacieron, crecieron y vivieron en harenes. En 1929, la escritora británica Virginia Wolf reclamaba en una habitación propia un espacio privado para las mujeres
. (Revista de historia CLIO, número 11 de Septiembre del 2002)


El mito hecho pedazos quizás no agrade a algunos pero debemos remitirnos a los hechos históricos fehacientes y el harén otomano ha sido y es un mito que todavía satisface hasta el más profundo de nuestros sentidos…
yo el primero...

Las fotografias que acompañan el artículo muestran diversas dependencias del harén del Palacio Topkapı y forman parte de la excelente colección de Dick Osseman

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